La farmacia del cielo

Terminadas las vacaciones, llega de nuevo el trabajo, empieza el curso escolar para los niños, y el organismo debe adaptarse además al cambio de estación. Existen algunos productos alimenticios elaborados por las abejas, de alto valor nutritivo, reconstituyentes, con acción inmunoestimulante y que nos proporcionan la energía extra que podemos necesitar para enfrentarnos al nuevo curso.

Hipócrates llamó a estos productos de la colmena la farmacia del cielo.

Entre los grandes elixires que nos aportan las abejas podemos considerar:

La jalea real (pura energía)

Este elixir, elaborado en las glándulas salivares de las abejas obreras, es el alimento principal de la larvas de abeja durante sus primeros días de vida y el alimento de la abeja real a lo largo de toda su vida.

Se trata de un alimento fundamentalmente proteico (12%), aunque también es rico en azúcares (9%), vitaminas (A, D, E, C, y vitaminas del complejo B) y minerales (azufre, fósforo, potasio, silicio, hierro, cobre y calcio).

Los suplementos de jalea real refuerzan el organismo y actúan como reconstituyentes en períodos de intensa actividad o para recuperarse de una enfermedad.

Si vamos a realizar una cura con jalea real, se recomienda hacerlo 2 veces al año, en primavera y otoño, cada una de 20-30 días y tomada en ayunas. Existen en el mercado jaleas enriquecidas con productos como ginseng, equinácea, propóleo, sustancias prebióticas, etc, que pueden cubrir distintas necesidades. Por lo que se refiere a la calidad, una jalea fresca debe contener un mínimo del dos por ciento de HDA (ácido 10-hidroxidecenoico).

La miel (propiedades múltiples)

La miel es conocida por el hombre desde épocas milenarias. Es rica en vitaminas del complejo B, C; minerales (hierro, cobre y magnesio); oligoelementos (manganeso, silicio, etc.); enzimas como sacarasa y amilasa, y sustancias antibacterianas.

La miel está indicada en situaciones de astenia, situaciones de sobrecarga física o intelectual, anorexia, trastornos digestivos, y alteraciones cutáneas y metabólicas (delgadez, desnutrición). Además alivia la tos, y tiene un efecto antianémico, especialmente las mieles oscuras.

Polen (revitalizador y regulador intestinal)

El polen es el polvo producido por los órganos masculinos de las plantas, encargado de fecundar sus órganos femeninos. El viento y los insectos, entre ellos las abejas, recogen el polen de las flores con sus patas y lo humedecen con el néctar, haciendo bolitas que transportan a la colmena para alimentar a las abejas obreras.

El polen tiene una gran riqueza nutritiva, posee todos los aminoácidos esenciales que utiliza el organismo humano, y contiene distintos tipos de vitaminas y minerales.

Es un gran revitalizador del organismo en situaciones de agotamiento físico e intelectual (fatiga, estrés), provoca una recuperación muy rápida en casos de convalecencia, mejora el apetito en personas anoréxicas, y es un gran aliado en personas anémicas. Además es un excelente regulador de la función intestinal, beneficioso en casos de colitis, diarreas crónicas y estreñimiento.

El polen se comercializa en forma de polvo o granulado, y se pueden tomar de 1 a 3 cucharadas diarias.

Propóleo (estimulante de las defensas)

Su nombre procede del griego propolis (pro, delante y polis, ciudad), ya que las abejas colocan el propóleo (una mezcla de resinas vegetales y cera del panal) en la entrada de la colmena, para que con sus propiedades antibióticas impida el ataque de bacterias y otros agentes externos, y sirva además para embalsamar los insectos muertos en su interior, impidiendo así su putrefacción, gracias a la gran capacidad fungicida, bacterióstatica y bactericida que posee.

El propóleo es rico en flavonoides, vitaminas, minerales y oligoelementos, que desempeñan un importante papel en el metabolismo celular. Los flavonoides poseen una acción protectora directa sobre los capilares sanguíneos y potencian las propiedades de la vitamina C, favoreciendo así los mecanismos para disminuir la inflamación.

En la farmacia podemos encontrar própolis ó propóleo en forma de spray para aliviar las aftas bucales, gingivitis y el mal aliento; en forma de bálsamos para friccionar en caso de resfriados y favorecer una buena respiración; en forma de extractos estandarizados, alcohólicos ó glicólicos, que se toman en gotas 2-3 veces al día diluidas en un poco agua, para estimular el sistema inmunológico y mejorar las afecciones de garganta. También se comercializa en forma de comprimidos para chupar, cápsulas, viales, con efectos beneficiosos sobre las vías respiratorias, y como pomadas, para aliviar sequedades y grietas.

La efectividad del propóleo se mide por su riqueza en galangina, uno de los flavonoides más potentes que posee, ya que una alta proporción de este componente garantiza la eficacia del propóleo.

Autor: Mª Carmen Rodríguez Pérez
Fuente: www.cemefar.com

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